Inicio Columnas Punto de Vista Los enredos de Danilo y Leonel

Los enredos de Danilo y Leonel

12

TEMOR, FASCINACION.- Las intimidades del PLD o -en especial– los enredos entre Danilo Medina y Leonel Fernández provocan tanta fascinación, que se quisiera que nunca terminaran. Inquietan adentro, es verdad, pero lo más natural. Lo interesante, y lo que intriga, es afuera.  E inexplicable. Los oponentes sufren ante la posibilidad de que el PLD se divida y Medina y Fernández se queden con una parte y tomen caminos diferentes y encontrados. Ese temor es el mejor alegato que se tiene contra las primarias abiertas, que en las actuales circunstancias sería un designio superior. Ese trance forzado lleva a considerar y lamentar el material de que está hecha la oposición al gobierno y a la organización que lo sustenta. ¿Por qué el PLD debe fragmentarse por las primarias si durante los últimos años situaciones más difíciles fueron superadas? El monte por muy espeso que sea, siempre tiene un claro. En el claro del monto se ve que el inconveniente no está en las primarias. Que el problema es la candidatura del 2020, o a quien corresponda o la asuma, si Medina o Fernández. Nihil novum sub sole se leería en el Eclesiastés de una Biblia latina…

OTROS TIEMPOS.- Cuando las intimidades del PLD no eran de consumo público y los enredos entre sus dirigentes no trascendían a la prensa, se ganaba y se perdía en silencio, o la expulsión y el abandono eran situaciones frecuentes y normales. Se habla del apostolado de Juan Bosch para descalificar a los actuales directivos. Aunque se olvida adrede el temperamento del líder histórico. Bosch nunca fue un político o un peledeísta con inteligencia emocional. Fue siempre el tótem en medio de la tribu y la más ligera irreverencia o pequeño malentendido se pagaban caros. Podría preguntársele a Tonito Abreu, pero ya no está. También a Rafael Alburquerque, quien de seguro no querrá referirse al tema. Los morados de vieja data conocen esas historias, las vivieron y se cuidan de repetirlas. En estos tiempos con mostrar los colmillos es suficiente, los extremos se recogen y se evitan las mordidas. Tienen una especie de código de disciplina, pero no se aplica, y si se aplicara, sería de manera selectiva. El castigo iría a los insolentes sin nombres, pues provocaciones se producen a diario, y ni siquiera una amonestación. Recientemente un miembro del comité Político faltó el respeto al secretario general y vocero del organismo, y el incidente no pasó de entretención de prensa, y sin ninguna consecuencia…

CASO PILARÍN.- ¿Por qué este trance del 2017 de las primarias abiertas o cerradas es más crucial que las luchas por la candidatura en el 2008, en el 2012, en el 2016? ¿Qué tiene el 2020 de especial que Danilo Medina y Leonel Fernández estarían dispuestos a jugársela como nunca? Si evitaron dividir al PLD antes, cuando se decía que Fernández lo tenía todo y  Medina nada ¿qué cambia ahora para que sean desaprensivos o perdonavidas? La tesis de caminos separados fue una apuesta callada de la oposición en el 2008, en el 2012 y en el 2016. Siempre se esperó que Medina diera el salto como reacción al Estado que lo venció. Y sin embargo este mantuvo su entereza y lealtad al partido, incluyendo su apoyo electoral al candidato que lo deshonró de manera tan abusiva. Igual se pensó que Fernández cobraría las afrentas y haría causa común con los adversarios naturales de su partido o que afectaría las posibilidades de la boleta electoral. El pobre de Pilarín, tan soñador, se quedó como Perico en la estacada. Ni Danilo Medina ni Leonel Fernández encontraron garrochas para dar el salto, o en ninguna de las ocasiones el impulso fue suficiente o decisivo. Si se hablara de integridad peledeísta, a los dos habría que sacarles comida aparte…

LA QUE SEA.- Llega la intriga a casa. Si siempre se quiso que Danilo Medina y Leonel Fernández se cobraran sus agravios yéndose con el contrario, ¿por qué se teme que ahora aprieten tanto la tuerca que se ruede la rosca? Se conocen las cosas que se ven y las que no se ven en las primarias abiertas o cerradas, y a las cosas, la verdad, no se les mira espoleta. No son granadas de mano ni racimos que se lanzan desde el aire. Con dejarlas sobre la mesa, con no postular ni favorecer, el juego queda empate. El rey Salomón metido a político dominicano y resolviendo el caso del niño con dos padres. La oposición no lo dirá, pero en el fondo se sentirá igualmente satisfecha, pues esa salida, por ejemplo, le quitaría un peso de encima. Incluso, tal vez dos pesos. El peso de su propia situación de no contar con padrón a tiempo, o creíble, o confiable. El peso de un PLD dividido y la posibilidad de una crisis de orden institucional. El problema, si realmente es problema y no impasse, fue confiado a la inteligencia o intereses del PLD. O de Danilo Medina y Leonel Fernández. Como salgan del encierro será cosa suya, y no habrá razón para replicarles. Mucho menos si las primarias se quedan fuera de la Ley de Partidos o se consiente en las cerradas. La política es tan ancha como quieran los políticos…

orlandogil@claro.net.do

(Artículo publicado originalmente en el Listín Diario)