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Los papeles de Panamá desplazan a la debilidad global en la reunión del FMI

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Christine Lagarde.

La asamblea de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) se cerró con nuevos compromisos por la transparencia financiera tras el escándalo conocido como los papeles de Panamá, y nuevas dudas sobre la economía global.

El eje del encuentro, que se prolongó durante una semana y reunió a representantes de sus 188 países miembros, se había basado en el “mediocre” crecimiento global, como había confirmado la actualización de las previsiones del FMI que se rebajaron en dos décimas, hasta el 3,2 % este año.

El “excesivo” peso de la política monetaria, con los bancos centrales cargando con el peso de la revitalización económica, empieza a dar síntomas de fatiga, por lo que el Fondo recalcó que es necesario apostar por las reformas estructurales y aprovechar el espacio fiscal donde exista margen, como en Alemania.

La directora del Fondo, Christine Lagarde, insistió en políticas “decisivas” ya que “los riesgos para el panorama económico global han aumentado desde octubre, lo que plantea la posibilidad de una ralentización más generalizada”.

Sin embargo, la actualidad desplazó parte del foco de esta conversación hacia los papeles de Panamá, la masiva filtración de documentos sobre el uso de sociedades opacas en paraísos fiscales.

Lagarde señaló que los papeles de Panamá son “una llamada para despertar” acerca de la evasión fiscal y la importancia de una mayor coordinación global.

De hecho, los ministros del G20 (países avanzados y emergentes), que se reunieron en los márgenes del encuentro del FMI, elevaron el tono contra los países que incumplan los “estándares internacionales acordados sobre transparencia” financiera y amenazaron con sanciones.

Acordaron, asimismo, impulsar un sistema automático de intercambio de información internacional con el objetivo de sacar a la luz la identidad de los propietarios reales de sociedades opacas.

Lagarde adelantó ayer que el próximo martes su institución lanzará una plataforma conjunta con la ONU, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y BM para ayudar a los países de bajos ingresos a fortalecer sus sistemas fiscales.

Desde Organizaciones No Gubernamentales (ONG) como Oxfam, se aplaudió la propuesta de crear esta plataforma “como un reconocimiento de la urgencia de arreglar el fallido sistema fiscal internacional”, según dijo Chris Stalker, director de la oficina de Washington de Oxfam en un comunicado remitido a Efe.

“No podemos sentarnos y observar cómo los superricos esconden sus fortunas y minan los fondos necesarios de los países para pagar por educación, sanidad y otros servicios sociales en su lucha contra la pobreza y la desigualdad”, agregó Stalker.

Por otro lado, en el FMI se percibió el creciente nerviosismo en los líderes globales sobre los posibles efectos del Brexit, la eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea, y el ascenso del proteccionismo.

En este sentido, Lagarde afirmó que la ralentización del crecimiento global puede “animar las voces del proteccionismo y la fragmentación”, y expresó su “esperanza personal” de que el “matrimonio” entre el Reino Unido y la Unión Europea “no se rompa”.

“Existe un riesgo de que las familias de clase media y los pobres se queden atrás, lo que animaría las voces del proteccionismo y la fragmentación”, dijo la exministra de Finanzas de Francia.

Para el FMI, las negociaciones para una potencial salida del Reino Unido de la UE serían prolongadas y suponen un reto para la economía global, ya que provocarían “un extenso periodo de elevada incertidumbre que podría afectar mucho la confianza y la inversión, a la vez que aumentaría la volatilidad de los mercados”.