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Las llamadas de Abinader

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INQUIETUD, INTRIGA.- Gadejo tiene una inquietud con apariencia de intriga. ¿Qué listado utiliza la gente de Luis Abinader para llamar por teléfono a inscribirse en el PRM? De seguro que el padrón de la Junta Central Electoral y no el registro de miembros del PRD.

Un medio de prensa le quitó originalidad al operativo al recordar que igual hizo Danilo Medina cuando buscaba la reelección. La verdad que esa práctica tampoco fue idea de los estrategas del actual Presidente de la República. Más vieja que el rascar, y no solo en el país, sino entre perredeístas. Miguel Vargas en el 2008 e Hipólito Mejía en el 2012. Aunque ahora ese no es el problema. El problema, si es que es problema, sería la contradicción. Se estaría usando una nómina universal de votantes para captar adherentes a una causa menor. La de los directivos del partido. La convención del 26 de noviembre. Entonces ¿cómo es que existe renuencia a primarias abiertas si los potenciales votantes en la consulta interna se reclutan en el padrón de la Junta Central Electoral? No se va a explicar, ni hace falta que se explique. Sin embargo, vale recordar dos cosas.

La primera, que ya nadie se chupa el dedo; y segunda, conviene no escupir hacia arriba…

BOLSILLOS ROTOS.- ¿Cómo es que el PRM informa de que la convención ordinaria tendrá lugar el 26 de noviembre y al mismo tiempo declara que no tiene un centavo? Que se recuerde la Inopia nunca llevó a cabo una consulta, y cualquiera que sea el escrutinio cuesta un ojo y la mitad del otro. Eso lo saben los perredemeístas, pues llevan años auscultándose de muchas maneras. La otra vez, cuando fue para escoger candidatos a las elecciones en todos los niveles, se exigió un pago a los aspirantes. Después se decidió la aplicación de otras modalidades, el dinero se supone que no se gastó, pero -según las quejas– tampoco se devolvió. Un cubo fuera del lupanar. Si ahora, y de entrada, se confiesa que no hay fondos, lo justo es que se miren unos a otros y se planteen qué hacer. ¿Pedir aportes de nuevo a los interesados en cargos de dirección, volver al banco en procura de un reenganche, o simplemente dejar sin efecto la convocatoria? Era fácil prever esta situación y debieron buscarse los remedios ante la inminencia de la enfermedad. Además ¿cómo aparece cuarto para los operativos de inscripción o reinscripción y no para las convenciones? Si las tendencias o los candidatos cargan con unas –las inscripciones– que igual hagan con las otras –las primarias…

ESTRATEGIA VERDE.- El operativo de llamadas parece que no es tan inocente como pudiera pensarse en principio. Es una estrategia, y como estrategia tiene varias finalidades, unas buenas, otras malas, dependiendo del destinatario. No puede negarse la posibilidad del crecimiento, y el PRM necesita crecer, puesto que después del rompimiento es mucha la gente que decidió quedarse al margen de las organizaciones. Fuera del PRD sin ingresar al PRM. Miguel Vargas no tiene medios para recuperar esa militancia, e Hipólito Mejía y Luis Abinader llenaron su cuota de perredeístas. Ahora hay que buscar por fuera. ¿Cuál de los dos estaría en mejores condiciones para comer en el plato de la calle? Quienes no saben lo que es carisma, le atribuyen a Mejía esta cualidad, y por tanto, mayor prospección para ganar simpatías. Podría ser, pero en todo caso sería una apuesta ciega. Que no sería la situación de Abinader.

Desde los inicios cortejó el movimiento Verde y una reciente encuesta concluyó que entre los verdes el PRM tiene mayoría. Esa mayoría por igual sería de Abinader. Las inscripciones por teléfono tendrían a los verdes por asimilación como objetivo. Es tiempo de que los verdes jueguen a la política, se acerquen a los partidos y piensen en las elecciones del 2020. Abinader, en esta circunstancia, andaría por buen camino…

ENTRAR POR EL PATIO.- Aunque existe el enojo entre perremeístas de los pueblos porque Luis Abinader dedica más tiempo a congraciarse con los verdes que a dar cariño a sus compañeros, lo cercano de las convenciones impide el asalto de posiciones.

Sin embargo, si ese ejército entra, y sus jefes con rangos, sería un seguro de vida importante al momento de escoger candidato a la Presidencia de la República. Ahora podrían ser claves en determinar los gerentes del partido en cada población, contraviniendo lo que se alega a los fines de las primarias abiertas: que gente de fuera decida quienes dirigen adentro. Así que faltan muchas cosas por ver. El 26 de noviembre está lejos, la tendencia mayoritaria abarca, la contraria no aprieta, y solo le queda consolarse con las obviedades de Yogui Berra. El juego no se acaba hasta que termina.

¿Dónde Andrés Bautista, dónde Jesús –Chu– Vásquez? Todavía no se inscriben. Se vería mal que lo hicieran en la víspera. Aunque si piensan como perredeístas, y la nueva condición no hace la diferencia, saben que el 26 es un número. La posposición es un viejo vicio, y las razones serían muchas. Falta de fondos, por ejemplo. O que Tony Raful tiene más interés en presidir el Parlacen que la comisión organizadora…

orlandogil@claro.net.do

(Artículo publicado originalmente en el Listín Diario)