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La reunión en la JCE

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TENER A MANOS.- La Junta Central Electoral, el presidente y sus miembros, debiera tener a manos una grabación de la audiencia celebrada la semana pasada con 21 partidos grandes, medianos y pequeños. Incluso haría mejor si pudiera mandar copia a cada uno de los presidentes, y si sobra material, también a los que no acudieron a la cita. El dominicano es olvidadizo, y si es político, mañoso. Los consensos duran menos que los acuerdos y las leyes, y mira que los entendimientos siempre caen debajo de la mesa y las legislaciones se mudan con harta frecuencia. Lo que se publicó y se tiene como dado importa mucho: el reconocimiento de las facultades reglamentarias del organismo de elecciones. De que puede suplir las deficiencias de las normas vigentes y aplicar lo contenido en los dos proyectos que no se aprueban. Ese intercambio, si se quiere, superó el impasse de la Ley de Partidos y Ley Electoral. Las elecciones del 2020 se realizarán a voluntad de la JCE y con los límites que ella misma se imponga. Y es interesante el ensayo. Los partidos confían más en el buen discernimiento de los magistrados que en el imperativo de las leyes…

NO AL VICEVERSA.- La previsión sería de primer orden, pues no debe olvidarse que este es el país del viceversa, y no es el país, es su gente. Así como dijeron que sí ahora, podrían decir que no mañana. El encuentro fue representativo y del más alto nivel, ya que como la invitación era indelegable, acudieron los que podían hacer compromiso. Hay consentimientos que puede dar un presidente de partido que nunca un delegado. Además de un hecho a tener en cuenta: fue una cita casi de emergencia. Muchas cosas que se aprobaron en la pasada gestión, en los días finales se olvidaron o se usaron de manera perversa contra los titulares de entonces. Es bueno ser amigo de los presidentes de los partidos, pero más amigo de la verdad, y la verdad sería lo asumido en la audiencia de la semana pasada. Acordaron aprobar las leyes de partidos y régimen electoral lo más pronto posible. Pero es mejor no pensar en eso, y sí en que el pleno puede decidir sobre la marcha, o como considere, asuntos cruciales. Si lo que quitaba tiempo y daba problema fue eliminado, lo del cronograma puede resolverse prontamente. Las elecciones del 2020 serían más o menos las del 2016, aunque en dos jornadas separadas. Sin primarias y sin voto preferencial a nivel de municipio, la consulta sería otro friendo y comiendo…

JUNTOS Y SEPARADOS.- La Junta Central Electoral logró con todos juntos lo que no pudo con uno a uno. Cada cual fue el freno del otro, como si se tratara de un juego de poderes, y hubo intervenciones muy realistas. Como la de Rafael Peguero Méndez. O un Vincho Castillo defendiendo las facultades reglamentarias del organismo. Lo mismo que Leonel Fernández comiendo con su dama en lo referente a las primarias. Fue él y solo él, y se sabe que hubiera sido otra la posición si en vez del presidente del PLD, asiste el secretario general. Los reformistas tenían decidido presentar batalla a favor del voto preferencial para regidores, pero parece que Quique Antún no quiso jugársela o no era tan fanático como Rogelio Genao. Si el propósito era quitar piedras del camino, cada representante debía empujar en el sentido adecuado. Así se eliminó discordia en el PLD, aparentemente, y entre reformistas de la franquicia, como dice ahora. No solo opinión tenía Genao, también el delegado ante la JCE, Tácito Perdomo. Quien es concejal y puede prever mejor la situación que se crearía en el municipio con el voto preferencial para regidores. Con el entendido en la Junta Central Electoral se mató el gallo en la funda y se eludió un debate que ya asomaba, con la Constitución de por medio…

HACER LO PROPIO.- El destino de las elecciones vuelve a manos de la Junta Central Electoral, y fuera bueno ver si recupera la confianza que se sentía había perdido. Conviene que presente un plan mínimo o preliminar, aprovechando el espaldarazo que recibió de parte de 21 partidos grande, medianos y pequeños, y demuestre a la par que puede tocar pandereta sin alterar la tranquilidad del vecindario. Justo que acelere manteniendo dominio del guía ahora que el camino luce despejado, pues cuando la oposición vuelva en sí, retornarán las denuncias y los reclamos, y se le exigirán medidas que no fueron discutidas ni aprobadas en la especie de cumbre electoral de la semana pasada. Que recuerde que son los mismos ejes de la carreta y que debe engrasarlos prontamente, pues contrario a Atahualpa Yupanqui, no le favorece que suenen. Si sacan la Ley de Partidos y la Ley Electoral del medio, las demandas ya no irán al PLD para que las apruebe, sino a la Junta Central Electoral para que haga de tripas corazón y considere un marco de inequidad al revés. Esto es, que lo que antes beneficiaba a un parte, ahora sea a la contraria. La intención nunca será que se empareje la carga, sino que se incline o ruede al otro lado. El equilibrio no es ventaja para todos, como sería lo lógico, lo natural, lo normal.

orlandogil@claro.net.do

(Artículo publicado originalmente en el Listín Diario)