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Fraternidad en el PLD

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LEONEL NAVIDEóO.- El Leonel Fernández navideño está sorprendiendo a propios y extraños. Recién acaba de regresar de Colombia, donde participó en un foro sobre el acuerdo de paz, y parece que se contagió del ánimo. Dejó la guerra por allá y aquí sus parciales recobran el sosiego y se buscan y se realizan con sus compañeros de partido. Los que saben de pelota se dan cuenta de que Fernández se está relevando a sí mismo, como si en su caso se tratara de juego nuevo. Y todo en menos de una semana: velatorio, boda y almuerzo, con artículo de prensa por el medio y un discurso de unidad en el salón de acto del partido. Está tocando sin partitura, actuando sin guión, y desbordando el marco natural. Cuando reconoce méritos a la administración de Danilo Medina y la considera parte del cometido común e histórico del PLD, deja de lado los resabios de hace días, en que su gente veía como inminente la reelección. Los locos, por lo visto, se curan en la calle, pues hasta ahora no se conoce tratamiento ni internamiento. ¿Mandó Fernández a callar las voces que desde su litoral lucían desesperadas y decididas a hacer del partido una vaina? Tal vez no, pues no es su estilo, pero sus gestos fueron de reconciliación, y el mensaje llegó…

EN AMBIENTE.- La conducta navideña de Leonel Fernández encuentra ambiente entre los peledeístas y los periódicos hablan de distensión. Los que conozcan la experiencia del Almuerzo de la Confraternidad pueden atestiguar que nunca un presidente de partido fue más presidente de todos sus cuadros altos y medios. Los saludos, las expresiones de afecto, las fotos uno a uno o en grupo, así como los rostros de regocijo, fue la mejor estampa de los peledeístas en mucho tiempo. Y no hay que olvidar que en el agasajo hubo compañeros de todas las tendencias, incluyendo la no tendencia. El pasado lunes los peledeístas recobraron la fraternidad perdida, y hasta el brindis fue diferente. Nadie levantó copa de agua, todas con vino, y lo más importante: se bebieron el contenido. Incluso se escuchó uno que otro: “Ven, échame más”. Lo que explica que algunos terminaran achispados o se pasaran de contentos y revelaran naturaleza desconocida. Como Aristipo Vidal, que cantó una María Tomasa que pudo haber superado el Dolorita de Temístocles Montás en sus fiestas particulares. Aunque ninguno como Sergio Vargas y Daniel Pineda, ambos con orquesta, y este último miembro del Comité Central del PLD…

LOS ABRAZOS.- La conducta navideña de Leonel Fernández no encontró, sin embargo, igual ambiente en los medios de prensa, entre observadores de la situación nacional o analistas políticos. Tenían un esquema y Fernández lo rompe de manera inesperada, y cuando pensaban que era inminente el desenlace. La foto del saludo en la Catedral entre Fernández y José Ramón Peralta ha sido objeto de todos los estudios posibles, y los expertos en lenguaje corporal desdicen de ese acercamiento. Incluso corren especies de que el exmandatario lo dejó fabricando, una expresión que se usa cuando una persona no le corresponde a otra. Como Peralta fue el hombre de la reunión con 25 senadores, y bajo cuerda se le atribuyó lo que se conoció como Quirinazo, se consideraba que era un hombre malo para los leonelistas. Tal vez lo sea, pues no hay forma de leer el pensamiento. No obstante, baste decir que en los últimos días la distensión que se habla es más con Peralta que con el presidente Medina. Escribí lo del velatorio, dije lo del novenario, pero debo agregar los abrazos del Almuerzo de la Confraternidad. No solo Peralta y Fernández, también Peralta y Franklin Almeyda. Eduardo Galeano, que escribió el Libro de los Abrazos, se hubiera sentido reconocido…

LO MISMITO.- Igual sucede con el presidente Danilo Medina. Como no asistió al Almuerzo de la Confraternidad, borra la percepción de la boda. “Esa gente sigue a balazos” se oye en los mentideros. E incluso en grandes titulares de prensa se resalta el hecho, como si fuera lo principal, y qué no estarán diciendo los comentaristas de la actualidad. Sin embargo, pasó lo que siempre pasa. Se esperaba con expectación la actividad y todo para ver cómo se comportaban el jefe de Estado y el presidente del partido. Que Juan Bosch los criara y el 44 aniversario los juntara. Como no ocurrió lo previsto, entonces se producen esas reacciones. Como si Medina y Fernández debieran bailar la música que les tocan los medios. La mala apreciación no es nada nuevo, hay que convenir, pues lo mismo se da cada vez que se convoca el Comité Político y no se informa de la agenda. La verdad es que los organizadores del acto nunca consideraron esa posibilidad, y no la consideraron porque nunca un Presidente de la República va a esa comida, que antes era un desayuno. No fue Fernández en sus años de gobierno, y tampoco ahora Medina. Los ejecutivos de medios que compartieron con Fernández la noche del lunes lo supieron de su propia voz…

orlandogil@claro.net.do

(Artículo publicado originalmente en el Listín Diario)