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Conservemos nuestro ecosistema

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Melba Navarro

Por Melba Navarro

Por su conformación geográfica, República Dominicana está considerado el país con mayor diversidad biológica en toda la región del Caribe. Pero, ¿nos estamos ocupando por proteger ese privilegio tan especial?, ¿estamos conscientes de esa importante realidad?

También cabe preguntarse si enfrentamos como amerita los principales problemas ambientales que afectan la parte de la isla que ocupamos, entiéndase deforestación, deterioro gradual de la biodiversidad, mal manejo de los desechos sólidos y las aguas negras, entre otros.

Según el Quinto Informe Nacional sobre Biodiversidad 2011-2020, nuestro país, como la mayoría de las naciones en el mundo, depende de su diversidad biológica como base esencial para todos los procesos de la vida, recibidos por mediación de los servicios ecosistémicos que nos presta.

La disponibilidad de agua en abundancia nos provee de energía eléctrica, sistema de riego, para consumo humano y muchos otros servicios.

Los ecosistemas costeros marinos proveen servicios que han permitido el desarrollo turístico, de gran importancia para la economía nacional. Los manglares y la cobertura boscosa en general nos protegen de huracanes, consecuentes inundaciones y deslizamientos de tierra, tan perjudiciales para los seres humanos, la salud y la economía.

A propósito de celebrarse el 5 de junio el Día Mundial del Medio Ambiente, resulta difícil comprender cómo es que contando con tantas leyes, normas, reglamentos, y cuantos mecanismos en apariencia suficientes para controlar la completa depredación de nuestros recursos naturales, aún no vemos concretizadas sanciones estrictas contra la falta de conciencia que ha contribuido a la situación en que se encuentran nuestros océanos, mares, ríos, bosques y fauna.

Debe ser un compromiso general de que la sociedad dominicana de conjunto asumir el compromiso de rescatar nuestros mares y océanos de la muerte rápida a la que los estamos conduciendo, y no seamos sólo constructores de teorías.

Una seria advertencia la hace el Instituto de Recursos Mundiales (WRI), en el sentido de que las pérdidas por erosión de las playas en los próximos 10 años pueden estar por el orden de US$52 a US$100 millones. Otro dato es que las pesquerías dependientes de los arrecifes coralinos han disminuido un 60% en las últimas décadas.

Eso representa una disminución de US$41 a US$17 millones, como consecuencia de la sobrepesca, y es una demostración de los impactos reales de la disminución o pérdida de la biodiversidad. Conclusión: deberíamos ir más rápido en búsqueda de soluciones.

Expertos consideran que la principal causa de esos inconvenientes lo constituye la pobreza e inequidad existentes, la situación relacionada con la tenencia de la tierra, la dramática situación ecológica en Haití. Esto hace necesaria una permanente campaña de concientización, dirigida sobre todo a las nuevas generaciones.