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Esas armas inexplicadas, pero reales

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OYE PAIS

RUDDY L. GONZÁLEZ
rlgonzalez50@gmail.com

El auge de la delincuencia, cada vez más violenta y asesina, es uno de los graves problemas que acusa la sociedad dominicana en estos momentos.

Y el grueso de armas de fuego en manos de la población civil, gran parte ilegales, es uno de los componentes que mantiene atemorizada y espantada a la gente.

Listín Diario publica esta semana una serie de reportajes de investigación en que reseña estadísticas que espantan: 20,455 personas han muerto en el país por disparos de armas de fuego en los últimos 15 años, se han importado armas, partes y municiones por un monto de US$40,3 millones en los últimos siete años y que en manos de civiles hay 878 fusiles, 55,360 escopetas y 165,315 armas cortas, con permiso legal, pero más de 300,000 de manera ilegal.

Todo esto se registra, oficialmente, pese a que un decreto del Poder Ejecutivo desde 2006 “prohibe la importación de armas de fuego, partes y sus respectivas municiones para el comercio con particulares”.

¿Cómo se explican estas importaciones si está ‘prohibido’? ¿cómo se desarrolla este negocio multimillonario?, ¿quién trae esas armas?, ¿quiénes las comercializan?, ¿hay registros oficiales de estas armas?

Los delincuentes están armados ‘hasta los dientes’ con pistolas, revólveres, escopetas y fusiles ilegales, traídos de contrabando y/o robados a militares y policias y/o personas que los poseen legalmente.

Hay una Ley de Armas vigente. Hay prohibición de importación y cada vez hay más gente armada en el país, en especial los delincuentes.

Por ello, creo que el levantamiento de la prohibición a la importación y otras penalidades en la nueva ley no resuelven el problema que nos acogota.

El tema de la proliferación de armas en manos de civiles, legales e ilegales, no es solo de República Dominicana. En muchos paises de nuestra región es un dolor de cabeza de primera línea. Incluso, naciones con un poder judicial fuerte, con policías y organismos de inteligencia e investigación altamente profesionales y efectivos, como Estados Unidos, las armas en manos de la población común es motivo de serios problemas.

El tráfico de armas es uno de los negocios más lucrativos y tan peligrosos y dañinos como el narcotráfico.

Es un gran problema que todo el mundo lo conoce, pero que es dificil ‘meterle el pico’. Hasta el todopoderoso Presidente de Estados Unidos –en especial el caso de Barack Obama- se ven ‘maniatados’ frente al auge de las armas de fuego y su destructivo efecto en las calles y ciudades de Estados Unidos, República Dominicana y el mundo.

Es un problema de pulso de mucho poder, de mucho dinero.

La situación nuestra demanda un desarme de la gente que tiene y porta armas ilegalmente, con la energía y al costo que sea necesario, con el compromiso de revertir la permisividad que da pie a los delincuentes para conseguir las armas con que nos asaltan y nos tirotean.

¿Cómo lo lograrán nuestras autoridades? No lo se, ni tengo sugerencias para ello, porque es muy facil en estas líneas trazar pautas que, por lo que vemos, son muy difíciles de aplicar con éxito, aunque se cacareen medidas, buenas intenciones, acciones.

Enfrentar el reto, sin embargo, es a fin de cuentas lo que importa a la gente.